lunes, 6 de julio de 2009

Honduras, agujero de un pasado para olvidar.

Existen varios factores que permiten catalogar el conflicto hondureño como un ejemplo de la inmadurez política existente a nivel centroamericano, inmadurez que
se creía superada desde el siglo anterior, no obstante; por las circunstancias que siempre han rodeado las sutiles relaciones políticas a nivel centroamericano, hoy Honduras nos permite hablar exhaustiva mente de este caso.

Y no es solo el tema de la democracia o las constantes violaciones a los derechos humanos que estamos observando (que inclusive el día domingo cobraron dos vidas durante las manifestaciones a favor del derrocado presidente). Aún más delicado es el tema de la legitimidad la cual y a mi criterio es la causante de la separación
y exclusión de la Organización de Estados Americanos y próximamente de otros organismos internacionales e inclusive de regionalismos que brindan apoyo económico a esta Nación.

Muchas personas siguen de cerca este conflicto político, sin embargo; ante la pregunta de ¿Qué hubiese sucedido si se realiza un debido proceso y se llaman a elecciones anticipadas en Honduras?, pocos opinan.
El conflicto en si, pertenece únicamente a la falta de legitimidad de Michelletti, esto sin importar como, a que hora o cuando se realizo el acto salvaje e irracional de despojar a su país de un ciudadano, sin derecho alguno.

A pesar de esto, la potestad de los ciudadanos a elegir y a ilegitimar el poder
del soberano también fue evidentemente coaccionada. Entramos entonces a reafirmar que efectivamente las acciones presentadas durante la última semana se trata en evidencia de un Golpe de Estado por parte de la injerencia de militares; no de
los ciudadanos.

Algunos hondureños tratan de empanar la opinión de ciudadanos externos a Honduras, nombrándolos de ignorantes de lo que sucede en su país, no obstante; al observar
las protestas a favor del Italiano Michelletti y gritando a toda voz que no
deseaban la implementación del comunismo de Chávez, deja mis dudas acerca del tema de la ignorancia, ya que la diferencia entre comunismo y socialismo tiene factores diferenciales importantes.

La solución de esta coyuntura no se encuentra en la pasividad que pareciera prevalecer en la diplomacia internacional, los efectos deben ser mas certeros,
con una diplomacia mas agresiva, no utilizando la fuerza, pero si acciones
concretas que permitan una mayor presión sobre la nueva postura de Honduras y que posea fuertes sanciones de restricción comercial y económicas de no cumplir con determinadas obligaciones políticas.

Estas obligaciones deben ser vinculantes con las acciones y decisiones de los actores que lideraran el proceso de restablecimiento de Manuel Zelaya; además,
deben ser respaldadas por toda la región americana y por la posible injerencia
de la Unión Europea en este conflicto.

Sabemos que definitivamente el fin no justifica los medios y que las acciones opresoras de la elite hondureña son de un interés político aun no determinado
por parte de estos inexpertos dictadores, que a pesar de la historia que
predomina en la región, no lograron realizar con éxito su cometido y que si se retiran ahora se convierten en la vergüenza golpista mas grande a nivel internacional sino es que ya lo son.


Martinez Int.

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